martes, noviembre 23, 2010

Confesiones de Tamara Fiol, ¿un novelón indigesto?


Julio Carmona

Introducción

Miguel Gutiérrez escribió en su libro de ensayos La invención novelesca lo siguiente: “En general, los amigos –me refiero a los amigos del gremio– no se sienten felices cuando tú publicas. Cuando publiqué Hombres de caminos me sentí como ante un Tribunal. Con el dedo acusador uno de los amigos me dijo: ‘¡Has imitado a Faulkner!’. Otro: ‘Lástima. El tema del bandolerismo daba para una novela mayor’. Un tercero: ‘¡Qué descuidado eres con el lenguaje, Miguel!’.” (p. 159).

Y nos atrevemos a decir que a Miguel Gutiérrez las opiniones de sus amigos ‘le llegan (para usar un eufemismo) a la punta del pájaro’, pues quien lo entrevista –ficticiamente– pregunta:

–Y tú, ¿cómo te sentiste?
- ¿Quieres que te sea franco?
–Sabes que puedes confiar en mí.
–Sentí una erección formidable. (Ibíd.)

Pero, después de leída la novela que aquí nos ocupa, Confesiones de Tamara Fiol (CTF)[1], creemos que Miguel Gutiérrez (MG, en adelante) debería deponer ese prejuicio que tiene respecto de “los amigos del gremio”, cuyas opiniones no necesariamente han de responder a oscuros resquemores o aviesas envidias, porque hasta dos de esas ‘opiniones de sus amigos’ a las que alude le son aplicables a CTF: ‘el descuido del lenguaje’ y ‘las limitaciones de la novela’.

Por lo que respecta al ‘descuido del lenguaje’, aquí sólo expondremos algunos ejemplos, como muestrario de evidentes errores, que difícilmente pueden anularse con el expediente de la “erección formidable”, ni con echarle la culpa al encargado de la corrección (Jorge Coaguila, quien figura como tal en los créditos editoriales, pues él –en todo caso– es corrector y no productor de errores). Pero, sin exagerar, se puede decir que son raras las páginas en las que no haya algún error (los márgenes del ejemplar que he manejado están saturados de notas y observaciones que ameritarían un artículo especial para explicarlas).

Y sobre ‘las limitaciones de la novela’, MG debería reconocer que es derecho de cualquier lector crítico opinar que ‘pudo dar para una novela mayor’. Pero si, ante este tipo de opiniones el autor se la va a pasar despotricando en ensayos posteriores, lo que se ha de entender de ello es que hay una cierta intolerancia a la crítica adversa y que, en todo caso, se quiere sólo una crítica complaciente, o que se está ninguneando a los opinantes o, por último, que todo ello responde a una piconada monda y lironda. Y de esa manera MG no hace sino contradecir lo que él mismo hizo respecto de Mario Vargas Llosa, cuando censuró el fin que da a uno de los personajes (Galileo Gall) de La guerra del fin del mundo, y dijo: “Con eso, me parece a mí, Vargas Llosa cerró la posibilidad de un desarrollo mayor de esa novela, como reflexión histórica”[2], o sea que sí se puede decir de una novela que “pudo dar para mayor” (aunque el autor considere que a él no le dio la gana de hacerlo así).

Y el hecho de que nosotros aquí creamos que el tema de CTF ‘daba para más’ explica el título de este comentario: “Confesiones de Tamara Fiol, ¿un novelón indigesto?” Aunque –es necesario aclararlo– la frase del interrogante la hemos tomado de la propia novela; en la p. 209, el narrador es recriminado por un interlocutor, de la siguiente manera: “Vamos, Morgan, déjate de cabronadas novelísticas. Lo tuyo es la crónica periodística. Convéncete. Y por lo que me cuentas de esa mina vas a terminar escribiendo un novelón indigesto.” (Cursiva nuestra).

Como se sabe, el novelista tiene libertades y licencias que le permiten transgredir el orden –y hasta la lógica– de la realidad.[3] Aunque esa libertad –también es preciso puntualizarlo–, como toda libertad, tiene sus límites, pues de lo contrario el escritor se convertiría en un iconoclasta antojadizo o un autócrata irredento. Y de ninguna manera creemos que sea ése el caso de nuestro gran amigo, y mejor novelista, Miguel Gutiérrez.

Obviamente, la condición amical que nos une a Miguel no nos inhibe sino, por el contrario, nos obliga a decir nuestra opinión de modestos lectores; modestia que –creemos– no ha de constituir un demérito de las observaciones que, desde una posición ideológica definida, nos sentimos llamados a hacer a cualquier obra frente a la cual tengamos algo qué decir. Porque nosotros creemos que no sólo los “críticos profesionales” tienen derecho a opinar; esto es algo inherente a todo lector. Opiniones que, por más limitadas o elementales o sesgadas que parezcan, son atendibles, si es que –como es nuestro caso– no buscan enervar la calidad narrativa del autor.

Desarrollo de las Confesiones

Y es pertinente señalar desde el principio que CTF viene a ratificar las virtudes narrativas de su autor, su dominio de la estructura novelística en sí, su capacidad de construir personajes humanos, no maniqueos, su habilidad para dosificar el suspenso y esconder los datos que, finalmente, iluminarán la sorpresa que el lector descubre como eficiente para la conclusión del relato, etc. Todo ello es insuperable en el trabajo artístico de MG. Pero esto, también hay que decirlo, gravita en el aspecto formal de la obra. Y bien se sabe que la obra no es sólo su aparato formal. También es portadora de un contenido, de una historia reflejada por los personajes que, quiérase o no, asimismo reflejan una determinada ideología, de la cual el autor –por más objetivo que se proponga ser– es, sin duda, responsable.

Y esa responsabilidad es relevada –como decisiva para el logro definitivo de la novela– por el mismo MG como teórico de la novela, en ensayos y entrevistas y hasta en artículos literarios. Por ejemplo, él dice que, a través de sus personajes, trata de “explorar el impacto de la historia, sobre todo cuando la historia está ligada a grandes acontecimientos, en la formación y transformación de una determinada conciencia” (“La novela del agravio”, Ibíd.) Y CTF trata de un acontecimiento trascendental: la guerra interna en el Perú de los ochenta. Un acontecimiento que, antes de ser tratado artísticamente de manera directa por MG –como en este caso de CTF– ya había sido abordado por él en su papel de crítico o estudioso literario[4], además de los trabajos artísticos precursores del tema que son sus dos importantes novelas: Hombres de caminos y La violencia del tiempo –como él mismo lo reconoce[5]–, novelas en las que apuesta por un nivel artístico que vaya “más allá de la visión que la novela proponga sobre este suceso histórico que ensangrentó el país y estremeció la conciencia de los peruanos” (Quehacer N° 132, p. 37), es decir, que la bondad artística no debe verse menoscabada por la propuesta ideológica que subyace en la novela, pero que tampoco ésta se vea clausurada por aquélla.

La novela de que aquí nos ocupamos había sido anunciada en varias ocasiones por su autor. Sin temor a equivocarnos, creemos que ya en el texto antes aludido “Épica y terror: un argumento de novela” (Quehacer N° 132-2001) se la insinuó. Dice ahí MG: “… otra idea más desatinada empezó a cautivarme: SL, acusado de impulsar una línea demasiado dura, necesita contar con una imagen femenina que sea como el rostro romántico de la organización senderista” (p. 47). Debo confesar que yo esperaba con gran expectativa la aparición de CTF, porque quería ver corroborada mi sospecha de que Tamara Fiol era la imagen femenina que constituiría ese rostro romántico, y, asimismo, ver si se lograba plasmar el principio, antes enunciado, del valor artístico dando forma a la propuesta ideológica o, para decirlo con palabras del mismo MG: ‘un suficiente nivel artístico (…) que tenga como trasfondo el clima creado por la guerra senderista’ (Quehacer, Ibíd., p. 37).

Desactivando el epígrafe

Vayamos por partes. Después de la dedicatoria de CTF se pasa a la página del epígrafe que vemos como un anuncio de “campo minado”, y nos vemos obligados a desactivar esa mina que es el epígrafe aludido:

Digamos que ganaste la carrera
y que el premio
era otra carrera
que no bebiste el vino de la victoria
sino tu propia sal
que jamás escuchaste vítores
sino ladridos de perros
y que tu sombra
tu propia sombra
fue tu única
y desleal competidora.

Blanca Varela

Digamos, en principio, que el epígrafe es elección del autor (no del narrador, en tanto éste es otro personaje –también inventado por el autor– para que narre la historia de la novela). Y si, como en este caso, en ese epígrafe se reflejan aspectos relacionados con una determinada concepción del mundo, es obvio que es el autor quien los está proponiendo como atendibles, sin que de esto se pase a identificar las ideologías del autor del epígrafe y del autor de la novela.

Salvo declaración expresa en contrario, se hace una cita (se elige un epígrafe) porque se acepta su pertinencia. En el caso de CTF, la autora del epígrafe es la poeta Blanca Varela, quien siempre ha estado adscrita al canon de la poesía pura. Esto lo confirma el mismo MG cuando dice: “Blanca Varela, que luego de su vinculación con el grupo que se reúne en torno a ‘Las moradas’, vive la experiencia cosmopolita de París con Julio Cortázar y Octavio Paz y los existencialistas franceses, confiesa tener entre sus poetas preferidos a T.S. Eliot.” (La generación del cincuenta, p. 67).

Esa experiencia cosmopolita, existencialista, purista, apuesta por una visión pesimista, desencantada, escéptica, de la realidad; es más, para esa concepción el optimismo es una actitud digna de desconfianza. Y, leído el epígrafe, no se puede menos que percibir esas notas características del escepticismo, el pesimismo y el desencanto, en una palabra: el abismo (el callejón sin salida, el túnel hermético).

Todo ello saturado incluso con cierto humor corrosivo: “Digamos que ganaste la carrera / y que el premio / era otra carrera” (…) “que tu sombra / tu propia sombra / fue tu única / y desleal competidora”. Pero es una ironía que no redime del fracaso, porque si bien es cierto la lucha por algo (como todo en la vida) siempre tiene un lado positivo, aunque sea el hecho mismo de haber intentado cruzar el río, que –en sí– constituye alcanzar una meta: el haber vencido el propio miedo; sin embargo, no significa haber logrado la victoria; en tanto el objetivo final no se alcanzó. Entonces, el resultado no es una ‘victoria dulce’ sino ‘amarga’, y es así que la voz lírica, en segunda persona, dice: “que no bebiste el vino de la victoria / sino tu propia sal / que jamás escuchaste vítores / sino ladridos de perros”.

De lo dicho se colige que MG está admitiendo como válida esa manera de ver el mundo. Y, en la medida que CTF es la ficción que –en un artículo– MG se planteaba realizar, decía: "una ficción que no sea ni apología ni condena ni gratuito entretenimiento, sino una exploración honrada sobre un proceso tan complejo e intimidante, que dista de haberse cerrado, como nos los (sic) recordaron cruelmente las pavorosas imágenes de los atentados de Nueva York y Washington” (Quehacer N° 132, p. 40), se debe reconocer que, en efecto, MG acertó al elegir el epígrafe. Es decir, es aplicable a la acción armada de Sendero Luminoso. Pero –cuidado– obsérvese que no lo está haciendo desde la perspectiva de la revolución, sino desde su propia decepción de ella. Y, en tal sentido, cabe preguntar: ¿MG está proponiendo que cualquier intento similar, que asuma la lucha armada como táctica para conquistar el poder por parte de las clases explotadas, siempre conducirá al fracaso? ¿Estamos condenados a asumir esa visión del pesimismo pequeñoburgués, que muy bien sintetizó Julio Ramón Ribeyro en la siguiente expresión: La tentación del fracaso?

Pero ¿es CTF una “exploración honrada” del conflicto?

Aunque esta debiera ser una conclusión a dilucidar al final, podemos empezar por ella, pues es el resultado que confirma o justifica el título de este trabajo. Y la respuesta la da el mismo narrador, Morgan Escott Batres (un periodista extranjero, corresponsal de guerra), quien dice lo siguiente: “… aunque mi trabajo resultara un golpe a mi economía, yo no pararía hasta terminar esta historia que, a medida que he ido investigando y recogiendo testimonios más que de la guerra, trata de la pasión amorosa de una luchadora y mujer de moral superior que sucumbe al poder erótico de un sujeto repulsivo como fue Raúl Arancibia.” (p. 221).

Y es así, en efecto: la novela CTF desmiente aquel anuncio del autor de que se proponía escribir una historia ‘que tenga como trasfondo el clima creado por la guerra senderista’, pues ésta –la guerra senderista– no aparece por ningún lado, y ni siquiera trata de una mujer senderista, sino de una mujer cuya condición de luchadora (resaltada por el narrador) no se llega a mostrar ni a demostrar, y cuya “moral superior” igualmente no se muestra ni se demuestra (sino todo lo contrario). Además, del texto mismo se desprende que Morgan no viene a documentar la guerra subversiva, sino a realizar dos reportajes, uno a las “Mujeres de Sendero” (que no es lo mismo que aquello, máxime si a quienes entrevista es a las senderistas prisioneras, y no a las militantes en actividad) y el otro reportaje o entrevista es a Tamara Fiol. Y se nota que estos dos asuntos lo apasionan más que la situación explosiva que se está desarrollando frente a sus ojos y sus oídos; un reportero de guerra muy sui generis que, por lo demás, no proyecta una figura edificante pues se solaza en sus aficiones de marihuanero[6], fumador empedernido, gran bebedor de cerveza y más preocupado por hacer el amor con una colega periodista, Muriel Tipiani, a la que igualmente cholea: “Muriel es una chica atractiva y recia (del tipo que he oído que aquí llaman cholo), de pechos breves y de curvas espectaculares.” (p. 56).

Este narrador, pues, no se iba a medir en repetir sin mesura todas las expresiones racistas que embadurnan la novela. Y de este exceso no puede exonerarse al autor, porque él ha podido poner una figura de contrapeso que hubiera exaltado los valores y perfiles positivos de las razas vilipendiadas: cholos, indígenas, serranos, negros, zambos, que son la inmensa mayoría de la población peruana, que ni siquiera figuran como masa o conglomerado anónimo, a manera de telón de fondo, porque sus presencias son esporádicas y de nominación puntual o particular.

Y, contrariamente a lo esperado, hay explícito un cierto pesar por la penuria de los “señores blancos” de Ayacucho, como cuando TF cuenta de un personaje que compró una casona a uno de esos señores y manifestó haberse sentido “una especie de estafador que se aprovechaba del hambre que venían padeciendo estos señores desde hacía muchísimos años, pues los únicos capitales que tenían eran sus antiguos solares y sus hijas, a quienes casaban con los catedráticos cholos[7] que habían llegado a Huamanga desde la reapertura de la Universidad de San Cristóbal” (28).[8] Y, como juego de espejos, la misma TF sin conocer directamente a Cucho Canessa, lo describe como un “muchacho alto, atlético, blanco, castaño, guapo, buen basquetbolista y destacaba en matemáticas e historia” (p. 272), y cuando se entera de su asesinato siendo ya “Director del Servicio de Inteligencia de la Marina de Guerra, por terroristas presuntamente de Sendero Luminoso” (p. 347), sentirá conmiseración por él pese a que ella sólo lo conoce por las referencias que le da Raúl Arancibia –una especie de rival de Canessa, desde la niñez– en las que es rememorado como “un chico apuesto, lindo carismático, inteligente y solidario con sus compañeros, virtudes de las cuales Raúl Arancibia hacía escarnio” (p. 345). Son todas éstas remembranzas que hace TF, pero ella no manifiesta su rechazo cuando el mismo Arancibia le contaba que, en esa misma infancia, añoraba a un supuesto hermano que había sido robado por los gitanos, y de quien decía que “tenía la piel blanca, el pelo dorado, los ojos azules”, y con quien “trazaban los planes para dirigir la pandilla y hacer la guerra y derrotar y dominar a los cholos y negros del otro lado del río” (p. 158).

Todas las expresiones racistas que saturan la novela son, pues, en gran parte, asumidas o consentidas por la protagonista Tamara Fiol. Y conste que ella no es blanca. Es descendiente de italiano y de negra, ella dice: “Pero ni hablar, mi abuela, Belén Goyeneche, con su lejana gota de sangre negra, era una verdadera belleza” (288). Pero ¿por qué no fue, por lo menos la abuela, simplemente negra, y TF también sólo serrana y no descendiente de italiano, si la mayor parte de las senderistas de base lo era, a mucho orgullo? Pero no, el narrador –elegido por el autor– elige –a su vez– como personaje principal de su preocupación documental a esta supuesta luchadora social de una trayectoria muy sinuosa y –como la de él mismo– nada edificante, aunque, al parecer, con cierto carisma para su entorno. Veamos una auto semblanza de TF:

Y mientras Pepito Corso cortaba la carne y me daba de comer en la boca, toda sonrisas, yo me dedicaba a observar a cada uno de mis amigos. ¿Con cuántos de ellos me había acostado? O mejor. ¿Con cuántos no me había acostado? (p. 144).

Con ese auto-reconocimiento de su promiscuidad, difícilmente se puede admitir que sea válido considerarla como una “mujer de moral superior”, y cuya dipsomanía pone en entredicho la condición de luchadora que le atribuye el narrador, pues del texto mismo se desprende que más tiempo le dedica a la bohemia que al estudio o a la lucha, no digamos social sino ni siquiera estudiantil. Y esto es ratificado por ella misma; dice:

En los dos últimos años” (previos a conocer a Raúl Arancibia) “me había acostumbrado a ver el turbio amanecer limeño desde la terraza del Zela o de cualquier otra cantina (p. 287).

Esta declaración también desmiente lo aseverado por el narrador: que sucumbió “al poder erótico de un sujeto repulsivo como fue Raúl Arancibia”, porque la promiscuidad y la dipsomanía las practicaba antes de relacionarse con él. Dice TF:

"Una parte de mis amigos (la mayoría)" [craso error: tanto ‘una parte’ como ‘la mayoría’, por partida doble, son expresiones de número singular, pero el verbo va en plural] “eran de letras, humanidades y artes y la otra parte eran mis compañeros” [también aquí hay una mala construcción] “de lucha (¿) en la Federación y la Juventud, con quienes evité tener relaciones eróticas (por supuesto, alguna vez lo hice, debo confesar, con un irresistible impulso transgresor, como un acto profanador a las supuestas virtudes proletarias).” (¿) “En mis noches de vagabunda bohemia me pasaba a la cama del buen amigo que me había dado posada, no porque sintiese que se lo debía (por lo menos no sólo por eso), sino porque en esas altas madrugadas sentía la necesidad de protección y calor humano…” (p. 144).

Y aquí hay otra atingencia que hacer, pues esa expectativa de ver a “la imagen romántica de la mujer senderista” (anunciada con antelación por el mismo autor) deviene frustración, porque la protagonista, finalmente, se sabrá que no pertenece a Sendero Luminoso ni se demuestra que sea una luchadora política cabal. Pero se tiene que convenir que MG sí ha edificado con TF el “personaje femenino romántico” que vislumbró al idear la novela de Qymper (novela ésta que, se supone, sigue en preparación, con un protagonista también de apellido extranjero: ¿por qué no fue Quispe?). Con todo, TF sí resulta ser un personaje romántico, pero dotado de un romanticismo baudelairiano, es decir, libertino, y ni siquiera liberal a lo Rimbaud, o, del tipo byroniano, heroico ni, por supuesto, revolucionario a lo Aurora Dupin, quien es citada por Marx con esta frase deslumbrante con que culmina su Miseria de la filosofía: “El combate o la muerte: la lucha sanguinaria o la nada. Así es como se halla expuesta invenciblemente la cuestión.” (George Sand).

La saturación de la novela con expresiones racistas, aunque responda a la buena intención del novelista de ser fiel a la realidad (o porque ha tratado de contradecir “ese racismo hipócrita tan propio del Perú”, p. 318, y ha preferido describir un racismo desembozado), no deja de atosigar, aun cuando sean expresadas por personajes de mentalidad obtusa en algunos casos o en el lamentable de la protagonista, por ello consideramos que resulta ser un lastre que se va sumando a los ingredientes de lo indigesto; pero ello –como ya hemos dicho– pudo ser sopesado con la inclusión de otro u otros personajes que esgrimieran una concepción contraria; y al no ocurrir esto, ese aspecto de utilización excesiva de términos racistas hace que la novela se incline muy riesgosamente hacia una connotación naturalista. Veamos algunas muestras de ese racismo.

Raúl Arancibia, el personaje oscuro, traidor y reaccionario, se regodea recordando que su padre y su abuelo sentenciaban “que las dos cosas peores en el Perú era ser pobre de remate y llevar en la sangre la mancha indígena” (162), y que aun el padre le dijera: “(a las cholas y a las negras úsalas para tu solaz, que para eso son riquísimas),” (163). Inclusive llega a incluir en ese muestrario de “choleadas” a César Vallejo, destacando sólo su imagen de bohemio y mencionando un apodo irrelevante. Se dice de él: “¿Cómo se jamoneaba papá Adrián hablando del Cholo Vallejo, de Korroskoso como lo llamaban dentro del grupo. Afirmaba que el Cholo tenía una piel cetrina, oscura y su rostro de piedra parecía haber sido esculpido a punto (sic) de martillazos.” (164). Cabe precisar que de las dos expresiones “Cholo” la primera va en cursiva en el original. Por lo que respecta al “rostro de piedra” no ha debido decirse que “parecía haber sido esculpido a punto” sino ‘a punta’ “de martillazos”, como sí lo escribe, correctamente, en la p. 170: “faltaban algunos años para que Ramón Mercader, por orden de Stalin, asesinara a punta de hachazos a Trostky (sic).”

Y he aquí que se da la ‘situación política límite’ a que ya hemos hecho referencia. Es decir, esa aseveración de que fue Stalin quien dio la orden de matar a Trotski es algo que la historia no ha comprobado, y que sólo los trotskistas y el imperialismo se encargan de promocionar hasta el cansancio. Y en CTF la satanización de Stalin es profusa, sin que exista ese contrapeso alertado. Sólo en una oportunidad, Raúl Arancibia, afirma haber sido él quien se atrevió a contradecir los ataques a Stalin y dice que eso le costó “su expulsión de las filas del trotskismo.”

Sin duda –comentó él– el pacto nazi-soviético fue una movida arriesgadísima, antinatural, maquiavélica, cínica, sangrienta, genocida, y todo lo que ustedes quieran, de Stalin, pero ¿no creían que con ello desbarató los planes de Inglaterra, Francia y Estados Unidos, que querían empujar a Hitler contra la Unión Soviética, cuando ésta todavía estaba desarmada? En cambio con el Pacto, Stalin ganó tiempo, un tiempo precioso, de vida o muerte, mientras desarrollaba su industria pesada de guerra, con cuyos tanques y artillería recién salidos de las fábricas, el Ejército rojo en Stalingrado hizo morder el polvo de la derrota al ejército hitlerista y salvó a Occidente y a la humanidad entera de la barbarie nazi. Hubo un silencio prolongado, denso, espeso, que Arancibia dijo que casi se podía cortar con un cuchillo. ‘¡Así que teníamos entre nosotros a un agente del estalinismo!’, rompió el silencio Martorell, un catalán exaltado, al que siguió Ludovico Ñaupari: ‘¡Estalinista miserable! ¡Te voy a estrangular!’.” (p. 296).

Obsérvese que la intervención de Arancibia, “favorable a Stalin”, se da en un caso de política internacional, con una previa y adversa adjetivación que casi minimiza el encomio; pero no se dice nada respecto de las densas y exageradas menciones negativas y criminalización de sus actos y/o decisiones internos. Y esta es una situación que se da en una novela cuyo contexto tiene como principal protagonista (aunque en ausencia) a Sendero Luminoso que contaba entre sus paradigmas ideológicos, precisamente, a Stalin. Y esto último no se deja entrever en ningún momento. Y, más bien, la figura de Trotski, también profusamente señalada, resulta puesta de relieve, incluso desde la perspectiva estética de sus escritos. Veamos:

“Al día siguiente [de la expulsión de Arancibia], compró de segunda mano Cuestiones del leninismo [de Stalin], de la Editorial Claridad. Leyó al azar una página y se dijo que Israel Riofrío tenía razón cuando afirmaba que quien hubiese conocido la prosa brillante de Trotski no podía soportar el estilo clerical, de catecismo, de Stalin. Y era verdad, corazón [interviene TF dirigiéndose a Morgan], le pareció un libro elemental, escolástico, indigno de una inteligencia cultivada, pero que tenía la virtud de la sencillez, de llegar a las masas, señalándoles de manera indudable el camino que tenían que seguir.” (Ibíd.)

Y la intervención de TF es desconcertante porque, en principio, da la impresión de que su expresión “era verdad, corazón”, tiene que ver con la situación de Arancibia, pero lo que se saca en claro es que está coincidiendo con lo por él aseverado acerca del libro de Stalin: “elemental, escolástico, indigno de una inteligencia cultivada”. Sin percatarse que Trostski con esa supuesta “bondad estética” nunca logró hacer lo que Stalin: ser junto a Lenin en la revolución rusa, lo que Marx y Engels son para el comunismo internacional: dos pensamientos complementarios.

Y lo sorprendente es que de esa confrontación de dos estilos contrapuestos (el estético y el pragmático) el primero resulta favorecido en la valoración, coincidiendo con el mismo criterio que MG deja traslucir en sus últimos ensayos. Inclusive esa admisión de los “crímenes de Stalin” es asumida –sin restricciones– por MG en El pacto con el diablo, ahí dice: “… se publicaron algunos libros memorables como La derrota de Fadeiev (que escribió antes de convertirse en burócrata, lo cual lo llevó al suicidio después de la muerte de Stalin) y sobre todo Caballería roja, de Isaac Bábel (años después sería asesinado en una de las purgas estalinistas)…” (pp. 363-364). Y la inclinación esteticista con desmedro de la tendencia opuesta, realista, se pone de manifiesto en la misma CTF. Mientras en las pp. 379 y 380 se destacan los valores artísticos de un libro de Varga llosa, el narrador dice:

“De Vargas Llosa me recomendaron leer Historia de Mayta. Es un libro que detesta Muriel (como lo detesta, según he sabido, toda la izquierda peruana), pues según ella, a través de Mayta, el protagonista del libro (presentado como un homosexual irredento), se difama y degrada a los combatientes sociales y revolucionarios del Perú. A mí me pareció una novela eficaz por su composición y Mayta, más allá de su condición de militante trotskista, es un personaje literario logrado que me inspiró no exactamente simpatía pero sí piedad humana”,

en la p. 407 refiriéndose a la presentación de un libro de poesía social se relata la siguiente situación: dice el personaje Arancibia que en el Palermo (legendario bar de la Colmena) se presentaba un libro de poesía social. “Poesía de combate, de emergencia. Recordé esos versos del bueno de Juan Gonzalo: ‘Al paredón, al paredón / mi propio corazón si se pasa al enemigo’.” Pero en seguida viene el contraste. Dice: “Luego de presentado el engendro”, es decir, el libro de poesía social (tipo la de Juan Gonzalo Rose) era “un engendro”, y bien se sabe que esta expresión es peyorativa, es decir, alude a una obra intelectual o artística mal concebida. (Cursivas nuestras).

No ha de perderse de vista, por otro lado, que Juan Gonzalo Rose, junto con Gustavo Valcárcel, Manuel Scorza y otros, fue también integrante del grupo de poetas apristas llamados los Poetas del Pueblo. Y así como hemos visto arriba que se ha lanzado esa pulla contra la poesía social, también estos poetas son tratados con una ironía insultante, que se va preparando con el siguiente dato: “… el hermano Matías había sacado sus castañuelas y comenzó a cantar el himno Cara al Sol en reconocimiento del salvador de la España eterna, generalísimo Francisco Franco.” (p. 266), y ahí mismo dirá: “… toda la atención de Raúl Arancibia había estado puesta en el manejo de las castañuelas que acompañaban las inflexiones de voz y los sinuosos gestos del hermano Matías.” Evidentemente es caricaturesco ver a alguien cantando un himno acompañándose de castañuelas. Pero, todavía en la p. 268, cuando se acabó la euforia fascista, se dice que: “Desde entonces, había recordado Arancibia, en el colegio se dejaron de hacer misas en honor del generalísimo Franco y desapareció el retrato de Mussolini que el padre Guido tenía en la dirección, ah, y había recordado con nostalgia el niño que todavía habitaba en Arancibia, pero ningún hermano sustituyó al hermano Matías y sus castañuelas.” Y es aquí que, ya preparado el lector con esta caricatura de las castañuelas y el himno fascista, se suelta la siguiente escena:

“Había recordado que una vez llegaron a Piura los llamados ‘poetas del pueblo’ y dieron un recital en el teatro municipal. Escuchándolos, Raúl Arancibia se había acordado de las castañuelas del hermano Matías, pero el cascabeleo había dejado de fastidiarle el oído cuando uno de los poetas de nombre Enrique (sic) Garrido Malaver leyó un poema que se llama ‘La piedra absoluta’, que no lo había aburrido ni dejado indiferente.” (p. 270).

Es decir, hay una ostensible sátira en contra de la poesía social. Mientras que el poema a que alude favorablemente de Julio Garrido Malaver está inserto dentro de lo que se conoce como poesía pura. Y esta sátira fuera intrascendente, pues se debe achacar a los gustos aburguesados del personaje; pero lo preocupante es que resulta coincidente con otras apreciaciones de MG en, por ejemplo, El pacto con el diablo, en donde resalta los valores formales del mismo Vargas Llosa, disculpando incluso sus ideas retrógradas; dice ahí: “En cuanto a mí, creo que Vargas Llosa es un gran novelista y un ensayista notable, irritante muchas veces por las ideas que defiende, pero siempre deleitable por su escritura.” (p. 15).

Son apreciaciones esteticistas o favorables a los “buenos escritores del campo enemigo”, mientras que a los escritores del campo popular no les perdona no sólo lo que para él son limitaciones formales, sino tampoco las ideas que defienden, y dice que: “… en su conjunto, la poesía social de Romualdo, como la del primer Rose, la de Scorza, la de Valcárcel, sin contar la de los epígonos, resulta (…) insuficiente, limitada, no en su plasmación (acaso algo elemental) sino en su misma concepción poética (…) En cualquier forma se trata de una poesía poco dialéctica, demasiado pasional y tal vez candorosa…” (op. cit. p. 98), y llega a justificar esta apreciación indicando que “… pasar por alto tales deficiencias revelaría una actitud patriarcal, de condescendencia, no de relaciones de igualdad.” (La generación del 50, p. 99). Y no. La actitud patriarcal no se elimina tratándolos a todos como iguales, conciliando a los contrarios, sino actuando dialécticamente, vale decir: marcando sus diferencias a nivel de concepción del mundo y de ubicación en el mundo, juzgándolos en su época, que es conocer su circunstancia y reconocer su militancia política y poética.

Pero volviendo a la novela, en la p. 11, el narrador menciona, por primera vez, el reportaje a “Las mujeres de Sendero”, reportaje que sirve para hacer que intervengan dichas mujeres, mas no en el momento mismo de la entrevista, sino en el recuerdo de la misma, y menos en su accionar político. El reportaje actuante es el segundo, que lleva a cabo con Tamara Fiol. En la p. 13 vuelve a mencionar el tema del reportaje a las mujeres de Sendero. Y lo mismo ocurre en las pp. 16 y 17, y en esta última dice: “Le confesé a Tamara que, sin embargo, en lo más íntimo, me sentía insatisfecho. Molesto conmigo mismo porque no había podido atravesar el blindaje ideológico de esas mujeres austeras y temibles.” Si esa descripción de las mujeres de SL se ajusta a la realidad, y es algo que en reiteradas oportunidades lo dice el narrador y otros personajes, entonces ¿por qué él se echa la culpa por no ‘haber podido penetrar en su personalidad política’? Con el carácter, así descrito, de ellas, eso no lo habría logrado nadie.

Pero también en la misma página 17 se descubre la intención del novelista que encaja con su intención primigenia de presentar la “otra cara de la medalla”, de una luchadora social distinta a esa imagen dura o hermética de las mujeres de SL, pues es lo mismo que TF le dice al narrador: “Como estoy segura de que te han contado que he sido, que aún soy una luchadora social, quieres escarbar en mi vida para mostrar que las combatientes somos mujeres de carne y hueso. Que tenemos una vida interior compleja y atormentada. Que amamos y odiamos. Que tenemos pasiones terribles”, es decir, una imagen contraria a la estereotipada y hasta maniquea con que se presenta a las mujeres de SL.

Y, en esa perspectiva, se va insinuando sin que quede claro que TF es una luchadora social excepcional (lo que no llega a demostrarse y sólo queda en la calificación hagiográfica, convirtiéndose, pues, el periodista o reportero de guerra en un hagiógrafo, es decir, un biógrafo que resalta en exceso las cualidades y virtudes del biografiado) y, más aún, que pudiera haber tenido una relación –no hecha explícita en la novela– con SL, lo que se llega a convertir en una especie de misterio, que no llega a convencer por la vida –como ya lo destacamos– absolutamente disipada de TF, de quien, desde los veintinueve años que queda inválida, no se llega a mostrar ninguna acción efectivamente resaltante para considerarla una luchadora excepcional, y de los años anteriores al accidente, la mayoría de ellos los pasa de manera disipada y los pocos que pudieran ser considerados como de activista, tampoco se refieren a acciones relevantes en ese sentido, salvo las comunes a muchas activistas universitarias que, como se decía en aquella época, cumplían con su “servicio revolucionario obligatorio”, que no iba más allá de los mítines callejeros o las luchas con los apristas en los conatos de elecciones estudiantiles, acciones en las que muy esporádicamente ocurrían muertes (en una de las cuales a TF se la hace participar como instigadora, y a Quimper como un timorato y desconcertado ejecutor).

Inclusive, esa supuesta imagen de luchadora social es desmentida por la misma TF, quien en reiteradas oportunidades dice, como en la p. 17: “… te equivocas, varón. Has escogido mal. Salvo por el accidente que sufrí y por las operaciones y las terapias de rehabilitación a que me sometí para ponerme de nuevo en pie, nada de verdad importante me ha ocurrido. Entiéndelo, lindo. Un accidente le ocurre a cualquiera.”

Pero el narrador se empeña en demostrar lo contrario, tratando –al parecer– de presentar la imagen contraria del personaje creado por Mario Vargas Llosa: la “niña mala”, de su novela Las travesuras de la niña mala, a quien se opone –a manera de contrapunto– un “niño bueno”. Es decir, tal parece que MG ha querido contraponer a la imagen de una “niña buena” (TF) la de un “niño malo” que vendría a ser Raúl Arancibia, llegando a llamarlo con expresión similar: “Soy el hombre malo que arruinó tu vida” (p. 361). Y esta última apreciación se puede ratificar comparando el final de ambas novelas, que casi es el mismo: TF, la “niña buena” se va a vivir en su casita que le ha dejado –como herencia– el “niño malo”. Del mismo modo, como en la novela de Vargas Llosa, la “niña mala” prácticamente –próxima a morir– también le está dejando una casita al “niño bueno”.

Si lo señalado se enlaza con el trato condescendiente que MG le da a Historia de Mayta, se puede colegir que lo que está buscando es establecer una “amistad difícil” con Vargas Llosa, similar a la que éste tiene con el estado de Israel. Tal es el título de un artículo suyo, “Israel: La amistad difícil”, donde dice que la sionista “es solo una de las caras de Israel. Hay otra, admirable y ejemplar, desdibujada por la primera, pero más permanente y representativa, la de un país democrático (…)”.[9] Y parece, pues, que MG se ha visto tentado de establecer con MV esa “amistad difícil”, haciendo que sus desatinos ideológicos sean minimizados por sus bondades artísticas, y es a partir de esta conversión hedonista de MG (“mi objetivo más anhelado es que los lectores descubran que, en forma conjunta con el maravilloso placer que nos brinda, la lectura de un libro o una novela puede convertirse en una experiencia fundamental en nuestra vida hasta el punto de transformarla.” p. 13), y luego de gozar con la lectura de MV, ha tenido una ‘experiencia fundamental en su vida hasta el punto de transformarla’.



[1] Miguel Gutiérrez, Confesiones de Tamara Fiol, Lima, Alfaguara: Editorial Santillana, 2009.

[2] Abraham Siles Vallejos, “La novela del agravio”, entrevista a M.G., en: Quehacer, N° 77, Lima, mayo-junio, 1992, pp. 106. (Cursiva nuestra).

[3] Una ilustración de esa libertad del novelista la da Arturo Pérez Reverte en El club Dumas. Ahí un personaje le dice a otro –haciendo referencia a Dumas–: “Aquel hombre rezumaba amor al pueblo y a la libertad”, y el otro le responde: “Aunque su respeto por el rigor de los hechos fuese relativo.” Y el primero retruca: “Eso es lo de menos. ¿Sabe qué respondía a quienes le acusaban de violar la Historia?... ‘La violo, es cierto. Pero le hago bellas criaturas’.” Arturo Pérez Reverte, El Club Dumas, Madrid, Santillana, 1999, p. 27.

[4] Cf. Los andes en la novela peruana actual, Lima, Editorial San Marcos, 1999; El pacto con el diablo, Lima, Editorial San Marcos, 2007; “No pudimos descubrir el resplandor del fuego”, en Quehacer N° 39, Lima, febrero-marzo, 1986; “Épica y terror: un argumento de novela”, en Quehacer N° 132, Lima, septiembre-octubre, 2001.

[5] “Tres de mis novelas” (alude a las dos mencionadas y a Babel, el paraíso) “escritas en la década del 80 y principios de los 90 tienen como secreto referente el clima cruento de guerra que vivía el país en esos años.” Quehacer N° 132, p. 38.

[6] “La única vez que abordé este tema, a pedido de Muriel –estábamos en un hueco de Barranco, muy marihuaneados, a la luz de lamparines, pues había un apagón general–…” (p. 53).

[7] Esto lo dice TF. Y es una expresión racista que se repetirá, en varias partes de la novela, usada también por varios personajes, incluido el narrador.

[8] Es de observar que por la época aludida el autor mismo llegó a trabajar de profesor en dicha Universidad.

[9] Vargas Llosa, “Israel: La amistad difícil”, El Comercio, Lima, 13 de Junio de 2010. Esa actitud conciliadora se semeja mucho a la tesis “antiimperialista” de Haya de la Torre: admitir el lado bueno y rechazar el lado malo del imperialismo.

martes, octubre 19, 2010

Estirpe Púrpura se presenta en Piura y Trujillo


Estirpe púrpura, la novísima selección literaria de Piura, se presentará este martes 19 de octubre en la Dirección Regional de Cultura de Piura, calle Lima 730, y el miércoles 20 en Bohemios café bar de Trujillo, ubicado en la calle Independencia 989. Ambos eventos se desarrollarán a partir de las 7.30 p.m.

Estirpe Púrpura: 10 años de poesía y narrativa en Piura es la última selección de literatura de la tierra de Miguel Gutiérrez; veinte varones y dos mujeres comparten poesía y/o relatos en las más de doscientas páginas impresas por ediciones Altazor. La referida publicación marca el inicio de una nueva etapa en la historia de las letras de esta parte del país.

Estirpe púrpura cierra la confusa idea referente a la literatura local que se tiene en el resto del país. De los textos seleccionados únicamente dos reflejan el costumbrismo, los veinte restantes son manifestaciones propias de una cultura cosmopolita, aun cuando tienen referencias propias a la tierra piurana.

Josué Aguirre, Fabián Bruno, Richard Chávez, Martín Córdova, Dany Cruz, Reynaldo Cruz, Luis Gil, César Gutiérrez, Ángel Hoyos, Percy Ipanaqué, José Lalupú, Claudia Meza, Yojani Mogollón, Ricardo Musse, Víctor Hugo Palacios, Cosme Saavedra, José Gabriel Sandoval, Fernando Silva, Gerardo Temoche, Jorge Tume, Eduardo Valdivia y Javier Vílchez son los elegidos de la selección antológica que reúne las voces de la última década de la literatura piurana.

¿Qué méritos tienen estos veintidós para ser parte de esta selección oficial? A decir de José Lalupú, seleccionador de textos, los criterios fueron: escritores nacidos en Piura, cuyas actividades empezaron después del 2000, que hubieran publicado un libro o ganado
un concurso, o que hayan estado ligados a la movida literaria de la primera década de este siglo. Mencionando las excepciones de Ricardo Musse, Josué Aguirre, Luber Ipanaqué y César Gutiérrez, referidas a ciudad natal diferente a Piura, y en el caso del primero de los indicados, pese a formar parte activa de la hornada literaria de la década de los 90, su permanencia y paso por casi la totalidad de los grupos de la primera década de este siglo, le otorga un espacio en esta publicación, por su perseverancia para mantener vigencia.

Fabián Bruno, el otro seleccionador, expresa en la introducción del libro, de manera más detallada la formación de parte de los autores que comprende esta nueva antología, se refiere a los grupos más representativos, a las publicaciones realizadas en ambas fronteras del río de la ciudad, de los esfuerzos de promoción literaria de cada uno de ellos.

viernes, octubre 08, 2010

Estirpe púrpura: 10 años de poesía y narrativa piurana


Ricardo Musse

Este sábado 2 de octubre, se llevó a cabo, en el Auditorio Central de la Universidad Nacional de Piura, El Primer Encuentro de Escritores Jóvenes y panel foro de literatura piurana: Estirpe Púrpura. Estuvo éste concebido asumiendo, en líneas generales, dos abarcadores criterios: En congregar escritores que hayan sido paridos escrituralmente a inicios de la década y, no obstante no haber iniciado su devenir literario en dicha temporalidad, haber participado activamente en uno de estos tres grupos: “Plazuela Merino” (con un compromiso social más enfático), “Magenta” (con un purismo estético) y “Pensamiento Profano” (con una autista neutralidad).

La actividad se estructuró en dos partes: La primera, ocho escritores testimoniaron su vínculo con la literatura, y en la segunda, siete, entre narradores y poetas, volcaron sus definiciones y disquisiciones interpretativas referidas a un complejo objeto de estudio: La tradición y la prospectiva literaria.

Una de las constantes que me llamó poderosamente la atención es la decisiva presencia de la oralidad, como fermento de su vocación literaria, en los distintos testimonios de los escritores: En Jorge Tume Quiroga, las historias contadas por el abuelo y el papá (retener los recuerdos que habitan en mí); en José Gabriel Sandoval, por la mamá (escribí afiebrado mi primer cuento en el Taller de Creación Literaria, Tacreli, de la Universidad Privada de Piura); en Eduardo Valdivia Sanz, por las sirvientas de la familia, Frida y Carmen, en el patio de la abuela (porque la escritura es el combate entre ser o parecer, es decir, quemar el alma), en Javier Vílchez Juárez, la abuela (en la literatura el mundo se convierte en algo totalmente distinto); y en Reynaldo Cruz Zapata, el abuelo materno (en los pequeños pueblos palpita la auténtica sensibilidad).

En los demás testimonios, la génesis es más libresca y meditabunda: En Dany Cruz Guerrero, referentes literarios como Alberto Alarcón, Víctor Borrero Vargas, Róger Santiváñez Vivanco, Luís Eduardo García, César Moro, y, la mayor influencia, Jorge Luís Borges (la poesía es un vehículo de auto-reconocimiento, de espejo), en Henry Córdova Bran, libros hallados en un sarcófago familiar, como La Isla del Tesoro (en mí la poesía y la ideología han caminado juntas), y en Ángel Hoyos Calderón, la precocidad de abordar temas apocalípticos y escatológicos (la literatura marca el lugar que ocupo en el mundo).

Ya en el panel foro, Víctor Hugo Palacios disertó que la literatura es una forma de conocimiento; Fabián Bruno Remigio, la glorificación de la expresión propia; Cosme Saavedra Apón, un conflicto bárbaro, el encontrarse a sí mismo y con nuestros fantasmas; José Lalupú Valladolid, el ejercicio de la sensibilidad humana, el producto de una humanísima ecuación: comunicación más placer; Lúber Ipanaqué Navarro, una absurdidad inútil; y Gerardo Temoche Quezada, una ágil y moderna fluencia de la sensibilidad urbana.

Los asistentes formularon un universo de interrogantes que atizaron a los panelistas para dilucidarlas con solvencia intuitiva y académica. Luego, se presentó el libro antológico, donde se incluyen, también, encomiables voces como Luís Gil Garcés, César Gutiérrez Alva, Josué Aguirre Alvarado, Richard Chávez, Claudia Meza Villavicencio, Fernando Silva Guerrero y Yojani Mogollón Abad.

Finalmente, felicito sinceramente los apasionados esfuerzos del escritor y magíster José Lalupú Valladolid, no sólo por organizar esta actividad cultural, sino por haber imbuido en el alma de sus estudiantes, de la Facultad de Ingeniería Industrial (I Ciclo-Curso de Comunicación Integral), un inicial acercamiento hacia estos paralelos universos escriturales.


Nota: Fotografía: De Pie (de izquierda a derecha): Dany Cruz, Angel Hoyos, Gerardo Temoche, Jose Gabriel Sandoval, José Lalupú, Fabián Bruno, Jorge Tume, Lúber Ipanaqué y Henry Cordova.
En cuclillas (de izquierda a derecha): Victor Hugo Palacios, Eduardo Valdivia, Reynaldo Cruz, Cosme Saavedra, Ricardo Musse y Javier Vílchez

miércoles, septiembre 29, 2010

El Premio Nobel, Vargas Llosa y otros escritores


Miguel Hernández Sandoval

Mario Vargas Llosa, sempiterno candidato del Premio Nobel, es una de las figuras más sobresalientes de la literatura actual escrita en español, y una de las conciencias más lúcidas e independientes de la intelectualidad hispanohablante. Antes que cuentista y novelista, fue periodista y actualmente lo encontramos en la cúspide de la fama convertido no solo en el gran escritor que todo el mundo admira, sino también en el periodista colaborador privilegiado de los principales diarios del mundo, como El País de España, en donde su columna Piedra de Toque libra batallas contra todo lo que considera indigno y a favor de sus principios de libertad y democracia, que suelen ser discutidos por quienes no entienden, hasta ahora, su transmutación ideológica. Él nunca ha negado su pasado, cosa que le honra.

Recordemos que en los años sesenta, la Revolución Cubana dividía las aguas de los intelectuales. A un lado estaban los progresistas amigos de la revolución y al otro los conservadores recalcitrantes. No había medias tintas entre ellos. Vargas Llosa simpatizó inicialmente con las ideas de la revolución del dictador Fidel Castro Ruz. Sin embargo, su relación se hizo cada vez más difícil y se rompió en 1971 a raíz del caso Padilla. El poeta disidente Heberto Padilla escribió un libro en el que criticaba la revolución por lo que fue detenido y encarcelado por las autoridades cubanas y obligado a retractarse públicamente. Luego de treinta y ocho días fue puesto en libertad tras suscribir una extensa “autocrítica”. Vargas Llosa entre otros conocidísimos intelectuales firmó una carta en la que repudió tales hechos, por lo que fue estigmatizado por Castro y los escritores del régimen.

El escritor hispano peruano tiene en su haber infinidad de premios. Salvo el Nobel, que le es injustamente esquivo, posee todos los demás, incluyendo un millar de distinciones de diferentes instituciones y universidades del mundo. En el 2006 parecía que la balanza de la Academia sueca se había inclinado por el autor de El sueño del celta (nueva novela que saldrá en noviembre en el Perú, España y Latinoamérica) pero al final se lo otorgaron a Orhan Pamuk, un novelista turco europeizado, que explora las tensiones no tanto entre el Islam y Occidente, sino entre él y la sociedad musulmana. Sin embargo, pese a que Pamuk ha tenido reiterados enfrentamientos con las autoridades de su país, lo cierto es que sus dotes no deben ser puestos en duda. Pero con su premiación se demostró, una vez más, la tendencia de galardonar a escritores dentro de determinada gama de posiciones políticas. ¿Se seguirá con esto? Es seguro. ¿Obtendrá Vargas Llosa el Premio Nobel? Todo indica que no, pues sus opiniones liberales y el no ser antinorteamericano lo descalifican ante la Academia. Él suele ser acusado en España y en algunos países de América Latina de neoconservador, ultraliberal, proamericano y otras lindezas por el estilo por opinar siempre contra los sistemas autoritarios de los hermanos Castro, Hugo Chávez y otros, además de criticar con frecuencia el fariseísmo y el oportunismo de los intelectuales de izquierda.

La sospecha de que el Nobel de literatura está politizado comenzó a tomar cuerpo real cuando no se lo dieron al argentino Jorge Luis Borges. Casi todo el mundo está de acuerdo con que no solo es el escritor más importante de Argentina, sino el mejor de los que nunca han obtenido el premio Nobel. María Kodama, esposa de Borges, cuenta que en 1976 cuando éste se disponía a viajar a Chile para recibir el grado Honoris Causa de la Universidad de Santiago y entrevistarse con Augusto Pinochet, la Academia sueca llamó a su casa para pedir que cambiara de opinión. Ella recuerda que llamó un periodista de Suecia por teléfono. Entonces se estaba debatiendo el Nobel. “No se haga ilusiones”, le dijo. La retuvo en el estudio y le pidió que se quedara. Así escuchó lo que decía. Luego de oír atentamente, Borges, según Kodama, respondió: “Señor, le agradezco mucho su preocupación, pero hay algo a lo que un hombre nunca puede ceder: sobornar o dejarse sobornar. Aunque yo hubiera pensado en no ir, después de lo que usted me dice, ahora mi deber es ir. Buenas tardes”. Cuando cortó, Borges le dijo a su esposa que la oportunidad del Nobel estaba muy próxima pero si iba a Chile esa oportunidad iba a peligrar. Y así perdió el prestigioso premio. Tal vez si Borges hubiese coqueteado con la izquierda hubiera obtenido lo que quería y más. Pero él no pensaba de esa manera. Y por eso perdió mucho.

Pero ¿cuánto pesan en la Fundación Nobel y en la Academia sueca los criterios de orden político a la hora de premiar a un escritor? Bueno, ya se sabe que no quisieron darle el galardón a Borges por aceptar una condecoración del gobierno autócrata de Pinochet y no debería extrañarnos demasiado que más adelante se inclinaran por el mexicano Carlos Fuentes que despotrica sin cesar contra el gobierno y el sistema norteamericano, en lugar de concedérselo a un neoliberal como Vargas Llosa cuyos méritos evidentemente son superiores. Cabe precisar que los suecos son arbitrarios e impredecibles, pero también es necesario reconocer que, aun cuando sus decisiones tengan un sesgo político, la mayoría de sus premiados han sido y son notables escritores. Así, es posible que la actitud contestataria de los que se han hecho con el máximo galardón de las letras como José Saramago, Günther Grass y Harold Pinter haya influido en el momento de su elección; no obstante, los atributos literarios de estos resultan inobjetables.

Si hay algo que caracteriza la entrega del Nobel es que los premios, en conjunto, generan cada año más y más controversia. Después del de Literatura, los de Economía y de la Paz han resultado siempre los más polémicos. En el siglo pasado grandes autores clásicos y mundialmente reconocidos fueron ignorados por la Academia sueca. Los críticos y analistas asumen que ésta siempre refina más sus métodos para asombrarnos con sus decisiones que dejan perplejo a más de uno. Y este año no será la excepción y, como ha sucedido en años anteriores, con el anuncio del premiado o premiada dejarán abierta la polémica para los siguientes meses. Es posible también que los suecos aprovechando las coyunturas políticas mundiales que se viven y que caracteriza a los tiempos actuales, galardonen a algún intelectual que represente, a su criterio, el choque de civilizaciones.

En tiempos que la política económica del Perú es vista –fuera de sus fronteras- como una de las más solventes y tan buenos resultados ha tenido para el progreso y la imagen del país, como nunca antes se ha visto, es momento que también tenga un Premio Nobel (Chile, Guatemala, Colombia y México lo tienen) y Vargas Llosa se lo merece al ser el mejor candidato en lengua española. En una encuesta nacional elaborada por Ipsos Apoyo señalaba que él es el peruano con éxito internacional que mejor representa al país y ya es hora que deje de ser habitual aspirante de dicho premio, pues si los suecos se lo otorgan no estarán premiando a un escritor por razones políticas sino literarias, no vaya ser que forme parte de esa nómina lastimosamente larga de excelentes escritores que nunca obtuvieron el prestigioso galardón de Literatura, en esa lista de archiconocidos olvidos están Liev Tolstói, Franz Kafka, Marcel Proust, James Joyce, Vladimir Nabokov, etc., además de Borges. Esperamos que en octubre ocurra el milagro.

I ENCUENTRO DE ESCRITORES JÓVENES: ESTIRPE PÚRPURA


En la primera década del presente milenio, Piura ha vivido un período fructífero en sus letras. Ha aparecido lo que hoy ya se puede llamar la tercera generación de escritores de estas tierras solares.

Con el objetivo de difundir la obra literaria de nuestros narradores y poetas cuyas actividades marcaron la presente década, veintidós escritores jóvenes participaran del I Encuentro de escritores jóvenes y foro de literatura piurana: Estirpe Púrpura. Dicho evento se desarrollará este sábado 2 de octubre en el Auditorio Central de la Universidad Nacional de Piura, desde las 8.00 a.m.

En este acto académico se congregaran escritores piuranos jóvenes que empezaron sus actividades literarias después del año 2000, para disertar y conversar con la comunidad estudiantil y el público en general acerca del presente y futuro de nuestra literatura a partir de una reflexión sobre su misma obra.

Los asistentes a Estirpe Púrpura tendrán la oportunidad de conversar de cerca con los poetas y narradores piuranos que han publicado en los últimos diez años y que se involucran en la denominada tercera generación de escritores piuranos. Además, en este mismo evento se presentará un volumen antológico que lleva el nombre de este blog con una selección de textos narrativos y poéticos de dichos autores.

Escritores invitados son Josué Aguirre Alvarado, Fabián Bruno Remigio, Richard Chávez, Henry Córdova Bran, Dany Cruz Guerrero, Reynaldo Cruz Zapata, Luis Gil Garcés, César Gutiérrez Alva, Ángel Hoyos Calderón, Lúber Ipanaqué Navarro, José Lalupú Valladolid, Claudia Meza Villavicencio, Yojani Mogollón Abad, Ricardo Musse Carrasco, Víctor Hugo Palacios, Cosme Saavedra Apón, José Gabriel Sandoval, Fernando Silva Guerrero, Gerardo Temoche Quezada, Jorge Tume Quiroga, Eduardo Valdivia Sanz y Javier Vílchez Juárez.

domingo, septiembre 12, 2010

II FERIA DEL LIBRO DE BERNAL: SANTOS JUAN TUME PINGO

El Instituto para la formación de la lectura en el Perú (Infolectura) organiza la II Feria del libro de Bernal. Este evento se realizará del 24 al 26 de setiembre en el distrito de Bernal de la Provincia de Sechura (Piura); y tiene como objetivo fomentar la lectura y elevar la cultura de los habitantes del distrito de Bernal y toda la provincia de Sechura.

Esta II Feria del libro lleva el nombre de Santos Juan Tume Pingo, en homenaje a este poblador que trabajó por el desarrollo cultural de Bernal. Destacó por ser uno de los impulsores de la creación de la Biblioteca Pública de Bernal; promovió la calidad educativa a través de eventos pedagógicos con docentes y estudiantes. Fue uno de los creadores de la primera revista cultural de su pueblo, Amanecer Bernalense, que ha aportado al rescate y difusión del folclore y las costumbres de Bernal.

Todos lo recuerdan al entusiasta integrante del equipo organizador de la I Feria del Libro de Bernal y la I Feria Internacional del Libro de Piura. Permanecerá en la memoria colectiva por su labor literaria, reflejada en la constante publicación de cuentos que, junto a otros textos inéditos, han sido reunidos en el libro El canto de las lechuzas, a publicarse póstumamente. Santos Juan Tume Pingo hace un mes partió a la eternidad, dejando su ejemplo y trabajo como derroteros para el progreso cultural de los pueblos.

Este año se contará con la presencia de una mayor cantidad de invitados: Oswaldo Reynoso (Arequipa), Sócrates Zuzunaga, Willy del Pozo, Grupo Musical Urpichallay (Ayacucho), Jonathan Chacón (Cusco), Dante Castro, Carlos Rengifo, Julio Cabrejos, Giancarlo Andaluz, Marko Polo y Giuliana Llamoja (Lima), Ricardo Ayllón (Chimbote), Alejandro Benavides, Bethoven Medina, David Novoa, Gerson Ramírez, César Olivares y Oscar Ramírez (Trujillo), Diómedes Morales (Cajamarca), Juan Félix Cortés, Harold Alva, Teodoro Alzamora, Cosme Saavedra, Mario Morquencho, Fabián Bruno, Reynaldo Cruz, José Lalupú, Eugenio Amaya y Gilberto Vegas (Piura).

Se extiende la cordial invitación a toda la comunidad norteña del Perú, en especial a la región Piura, para darse cita a la Plaza Cívica “Ramón Castilla”, y vivir con entusiasmo estos tres días de actividades culturales en los que se ofrecerán presentaciones de libros, ofertas editoriales, promociones del plan lector, conferencias magistrales, talleres, actividades infantiles, expo-venta de libros, espectáculos musicales. La meta de los organizadores es congregar a más de tres mil visitantes entre autoridades, escritores, estudiantes de las diferentes instituciones educativas, profesores, grupos culturales y colectividad en general.


PROGRAMA

VIERNES 24

9:00 a.m.
Apertura de stands

10:00 a.m.
Ceremonia de Inauguración

11:00 a.m.
- Conferencia Magistral: “Mi vida y la literatura”, a cargo del escritor Oswaldo Reynoso.
- Feria rodante: Lectura de cuento y poesía por los propios escritores.
Coronado: Sócrates Zuzunaga, Ricardo Ayllón y Alejandro Benavides
Chancay: Willy del Pozo, Harold Alva y Juan Félix Cortés.

12:00 m.
Conferencia: “Te hablo de mi libro”.
“Pequito, el aventurero”, a cargo del escritor Julio Cabrejos.
“Las hojas muertas”, a cargo del escritor Giancarlo Anadaluz.
“El puente de las libélulas”, a cargo del escritor Carlos Rengifo.

4:00 p.m.
- Espectáculo musical, a cargo del cantautor Marko Polo.
- Primera sesión de talleres. (Lugar: Complejo Educativo de Bernal).
“Aprendo a escribir cuentos”, a cargo del escritor Ricardo Ayllón.
“Aprendo a escribir poesía”, a cargo del escritor Alejandro Benavides.

5:00 p.m.
Conferencia: “Te hablo de mi libro”.
“El sendero luminoso del placer”, a cargo del escritor Willy del Pozo.
“Piura. Antología de narrativa contemporánea”, a cargo del escritor Harold Alva.

Encuentro: “Oswaldo Reynoso dialoga con los jóvenes”. (Lugar: Complejo Educativo de Bernal).
Participan jóvenes de las instituciones educativas de Bernal, Cristo Nos Valga, Bellavista, La Unión, Vice y Sechura.

6:00 p.m.
Conferencia: “Escritores piuranos residentes en Trujillo”, a cargo del escritor Juan Félix Cortés.

7:00 p.m.
Testimonio de vida y obra, a cargo del escritor Sócrates Zuzunaga.

8:00 p.m.
Recital poético-musical: “Poesía de miércoles”.
Poetas: Ricardo Ayllón, Willy del Pozo, Harold Alva, Giuliana Llamoja y Alejandro Benavides.
Grupo Musical Urpichallay de Ayacucho.

SÁBADO 25

9:00 a.m.
Conversatorio: “Propuestas culturales para Bernal”, a cargo de los candidatos a la alcaldía de Bernal.

10:00 a.m.
Testimonio: “Sechura como inspiración literaria”, a cargo de los escritores Eugenio Amaya y Gilberto Vegas.

11:00 a.m.
- Conferencia: “Te hablo de mi libro”.
“Ida y retorno al mar”, a cargo del escritor Alejandro Benavides.
“Walac”, a cargo del escritor Cosme Saavedra.
“¿Le temes a la oscuridad?”, a cargo del escritor Ricardo Ayllón.

- Feria rodante: Lectura de cuento y poesía por los propios escritores.
Chepito: Oswaldo Reynoso, Diómedes Morales y César Olivares.
Santo Domingo: Dante Castro, Carlos Rengifo y Bethoven Medina.
Onza de oro: Sócrates Zuzunaga, Gerson Ramírez y Juan Félix Cortés.

12:00 m.
Conversatorio: “¿Por qué nos gusta escuchar historias pero cada vez se las lee menos?”, a cargo de los escritores José Lalupú y Carlos Rengifo.

4:00 p.m.
- Espectáculo: Chicha Fuerte y Cebollita aprenden a leer.

- Segunda sesión de talleres. (Lugar: Complejo Educativo de Bernal).
“Aprendo a escribir cuentos”, a cargo del escritor Ricardo Ayllón.
“Aprendo a escribir poesía”, a cargo del escritor Alejandro Benavides.

- Taller: “Mapeo Cultural. Propuesta para promover el desarrollo a través de la cultura”, a cargo del escritor Reynaldo Cruz Zapata. (Lugar: Biblioteca Pública del Bernal).

5:00 p.m.
- Conferencia: “Vigencia de la literatura social en el Perú”, a cargo del escritor Dante Castro.

- Encuentro: “Sócrates Zuzunaga dialoga con los jóvenes”. (Lugar: Complejo Educativo de Bernal).
Participan jóvenes de las instituciones educativas de Bernal, Cristo Nos Valga, Bellavista, La Unión, Vice y Sechura.

6:00 p.m.
Conferencia: “Te hablo de mi libro”.
“Froilán Alama, la leyenda”, a cargo del escritor Teodoro Alzamora.
“Cenaremos en Madrid”, a cargo del escritor Gerson Ramírez.
“El balde de agua”, a cargo del escritor Diómedes Morales.

7:00 p.m.
Presentación del libro “El escarabajo y el hombre” de Oswaldo Reynoso.
Presentación a cargo de los escritores Dante Castro y Ricardo Ayllón.

8:00 p.m.
Recital poético-musical: “Poesía de miércoles”.
Poetas: Giuliana Llamoja, Cosme Saavedra, Fabián Bruno, Jonathan Chacón, Mario Morquencho, Oscar Ramírez, Gerson Ramírez y Bethoven Medina.
Performance poética, a cargo de David Novoa.
Grupo Musical Urpichallay de Ayacucho.

DOMINGO 26

9:00 a.m.
Conversatorio: “Propuestas culturales para la provincia de Sechura”, a cargo de los candidatos a la alcaldía provincial de Sechura.

10:00 a.m.
Homenaje a Juan Tume Pingo, a cargo de los escritores César Olivares y Ricardo Ayllón y del periodista Juan Nunura Loro.
Grupo Urpichallay de Ayacucho.

11:00 a.m.
- Conversatorio: “Situación de la lectura en el Perú. ¿Ha mejorado el nivel de lectura de los peruanos?”, a cargo de los escritores Sócrates Zuzunaga y Bethoven Medina.

- Tercera sesión de talleres. (Lugar: Complejo Educativo de Bernal).
Aprendo a escribir cuentos, a cargo del escritor Ricardo Ayllón.
Aprendo a escribir poesía, a cargo del escritor Alejandro Benavides.

12:00 a.m.
Conversatorio: “¿Es posible escribir solo con teoría literaria?”, a cargo de los escritores Oswaldo Reynoso y Dante Castro.

1:00 p.m. Clausura de la Feria.


Fotografía: Invitados a I Feria del libro de Bernal

RESO 2010: ¿El fin de los blogs?

Por primera vez en Perú se realizará RESO 2010. Evento que busca brindar con su denominación y estructura una alternativa más totalizadora que el famoso Blogday. Este evento nace para dar cabida directa a las nuevas redes sociales que en los últimos años han adquirido un auge insospechado. En este evento se debatirá sobre el fin de los blogs y la imposición de las redes sociales y la influencia que ejercen en los campos de la vida contemporánea.

Este magno evento se llevará a cabo el día jueves 16 de setiembre, a las 6.00 p.m., en el Aula virtual Nº 3 de la Universidad Nacional de Piura; se presentarán tres ponencias: Blogueando literatura a cargo de Fabián Bruno; Redes sociales: un desagravio a la moda por Fernando Ríos y Comunity manager, tema que será abordado por Reynaldo Cruz.


Cabe mencionar que el día siguiente, viernes 17, en el mismo lugar y a la misma hora, se realizará el evento Talk cumbia: Entre congas y algarrobos. Aproximación al estudio de la cumbia peruana. Se charlará sobre los siguientes temas:

- Talara y el petróleo: Una hipótesis del origen de las orquestas en Piura.
- De Sonora Costanera a Internacional Mallanep. Breve cronología de la música orquestada en Piura.
- Del vinilo al mp3. Los soportes de la cumbia norteña.
- Cumbia sanjuanera. Un par de bizarros conceptos a vuelo de pájaro.
- El Club de Tiro, Radio Nova y el Arbolito de la Primavera. La industria musical de la cumbia en Piura.

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martes, agosto 31, 2010

Contracorriente


Reynaldo Cruz

¿Qué significa ser hombre? ¿Se puede amar a dos personas al mismo tiempo? ¿Se puede amar a dos personas de diferente sexo? Son algunas de las preguntas que nos plantea el primer largometraje de Javier Fuentes – León, pero no se trata únicamente de la bisexualidad, un tema controversial en estos días, sino de lo complejo que es aceptar los prejuicios de una sociedad.

Diez de la noche, la gente está de pie, aplaude como si quisieran desaparecer el ruido de la marea, Javier Fuentes sonríe, los abrazos de los pobladores disminuyen el frío, la tarea está casi cumplida, Contracorriente, su primer largometraje, una vez más ha logrado convencer al jurado más exigente: el público.

La primera vez que fue al cine, el film de Los diez mandamientos lo impactó, Javier se convenció a sí mismo que eso era lo que quería, iba a ser director de su propia película, sólo era cuestión de tener paciencia. Tras terminar su carrera de medicina, recibe una beca de la OEA y se muda a Los Angeles donde realiza una maestría en dirección de cine en el California Institute of the Arts (CalArts). El resto es historia conocida.

Yo quería hacer cine, pero me daba miedo decirlo, porque tenía miedo que la gente me iba a criticar, me iba a decir que era una locura. Javier Fuentes – León, afirma que su opera prima, no solo trata de una relación, homosexual, (bisexualidad, en este caso), sino de lo que significa ser realmente hombre en una sociedad machista.

Contracorriente es el sueño de Fuentes – León que no se enfoca en el premio oficial del cine en el mundo, es mucho más que eso, es la consolidación de esa fuerza interna para luchar contra nuestros propios prejuicios. Si negamos a nosotros mismos, para que nos acepten los demás, estamos matando parte de nosotros.

Contracorriente es luchar, por decir este soy yo, luchar por los sueños, los ideales, vale la pena, no estoy diciendo que es válido ir contracorriente solo por llevar la contra, sino por ser lo que realmente eres. Javier Fuentes – León.


La belleza física y la historia alrededor de Cabo Blanco le otorgaron la locación de esta película, entre las demás caletas que el equipo de producción visitó a lo largo del litoral peruano. Tiene el muelle, las casas, como las había imaginado, nos dice Javier Fuentes, luego nos cuenta el apoyo recibido por los pobladores de la zona.

Ya es veintiuno de agosto, el descuento para el estreno de Contracorriente en Perú, se acorta (26 de agosto). Javier se despide de Cabo Blanco, la madrugada nos arrulla, los vientos son descuento excelentes, Fuentes – León ha escrito un sueño que se incluirá en la historia de nuestra pantalla grande.

CHASKI EN ACCIÓN

En la mañana, Gustavo Vidal, uno de los productores del film ha recogido al equipo de Chaski en Piura, la tarea se ha iniciado al descender del auto. En el Malecón Ernest Hemingway, Delia García, la productora general de Contracorriente trabaja junto a los pobladores en la construcción de la pantalla para la proyección.

Segundo Chávez, coordinador de Chaski en Piura, se moviliza junto a su equipo, coordina las instalaciones eléctricas, la ubicación de las sillas, el adecuado funcionamiento del proyector y el sonido. Se prueban los dvds, todo está conforme. El momento ha llegado, la pantalla nos sumerge en el silencio.




Fotografías: Reynaldo Cruz

Piuranos en en el Chaska


Jóvenes literatos presentaran publicaciones este 01 de setiembre en el Chaska, a las 7.30 p.m.
Cosme Saavedra Apón, segundo puesto en el Concurso de Cuentos Crisol, a los 25 años, y una mención honrosa en el Concurso 2008 palabras de Editorial Mesa Redonda, Starbucks Coffe Y Zeta Bookstore. Ha participado en las dos últimas ediciones de la Feria del Libro de Lima. Reynaldo Cruz, escritor y gestor cultural, participaran en poesía de miércoles.

Ambos escritores presentaran sus últimos libros, Saavedra Apón “Walac” y Reynaldo Cruz “Ciudad Mutable”, además de la revista Inn Cultural N1 y N2. Luego de ello, se desarrollara un recital poético a cargo de Cecilia Gamarra, Thais Abanto y Klatin Urteaga.

WALAC

Piura, tierra de Miguel Gutiérrez, Marco Martos o Cronwell Jara Jiménez, entre muchos otros, nos sorprende ahora con el narrador Cosme Saavedra cuyo talento lo ha encumbrado como una de sus plumas más destacadas. Lo dicho lo Confirma Walac, su primera novela juvenil en la que acude el mito tallán para entregarnos una historia que nos pone frente al escritor atento al fortalecimiento de los valores como meta suprema para la convivencia.

CIUDAD MUTABLE

Hubo un tiempo primordial en que los seres humanos disfrutaron de una absoluta inocencia. El mundo estaba colmado de belleza y las personas también. A ese remoto tiempo de claror y pureza nos remiten los versos iniciales del poemario de Reynaldo Cruz Zapata Ciudad mutable cuando afirma: Y el cielo tenía / El color del pecado original /Que entonces / No era conocido. Hay una entraña de todos modos contradictoria en este reconocimiento y a la vez negación del pecado. Roger Santiváñez.

Están todos invitados: San Martín 543 - Trujillo


Nota: en la fotografía aparece Cosme Saavedra leyendo su libro El curso de las estelas.

miércoles, agosto 25, 2010

Félix Adolfo Rebolledo Herrera: Artista plástico y hombre epocal comprometido


Ricardo Musse

Porque dentro de ti siempre está el inexorable
misterio de nuestra cultura y de nuestra existencia.
Esta motivación profunda de tu fe y de tu devoción
1.

Félix Adolfo Rebolledo Herrera, no fue –de ninguna manera- un simple pintor, sino que volcó su espíritu hacia multiformes textualidades pictóricas: La pintura se convirtió (…) en la fuente de todos de todos tus goces. Carboncillo. Acuarela. Óleo. Témpera2. Y no sólo concibió la pintura como una sapiencial tecnología de trazos seguros, cromáticas convincentes y montajes compositivos, sino que su compromiso trascendió esas certidumbres estéticas, -inmolándose con sus perpetuas convicciones- acogiendo una postura ideológica acorde con los designios epocales.

Félix Adolfo Rebolledo Herrera, nació en el olimpo de la chicha: Catacaos, el 2 de junio del año en que culminó la segunda guerra mundial. Sus progenitores: Félix Rebolledo, pintando sus paisajes con los ocres y lilas enardecidos de su estética provocadora y refrescante3 y Dora Herrera, mujer terrestre que cosía vestidos durante siglos en esta su traqueteante Singer4. Tuvo, durante su formación académica, abrumadores logros: Diploma de honor al finalizar su secundaria, y Premio Nacional Medalla de Oro y beca del gobierno de Francia en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Su itinerario vital lo llevó por varios países de Europa, donde comenzó a desposar –a decir de Róger Santiváñez- a las ideas socialistas.

La semiótica estilística de sus cuadros primigenios fue el Abstraccionismo; pero, ulteriormente, apuesta por el Realismo, con el propósito de evidenciar, estéticamente, la facticidad de la problemática social.

Por otro lado, siempre han existido y existirán traidores y traidoras. Un despreciable de estos especimenes de la Escuela Nacional de Bellas Artes, delató su consecuente militancia ideológica, siendo detenido el 15 de junio de 1984. Dos años después, el 19 de junio, en el genocidio del gobierno aprista, es cobardemente asesinado:

FÉLIX ADOLFO + EL VIENTO + LA CALLE SAN FRANCISCO = CORAZON DE PÚRPURA.

Los muros metálicos de la tierra han desaparecido.
Lo que fue para ti una lección de fuego
en el mapa de tus sueños
es ahora la plenitud de los cerezos.

Todo tuvo y tendrá el color naranja de tu mesa,
el sabor de aquella chicha de frutas
que blandiste
como un sable a la salud de tus patas del alma.
Naranja las cortinas/ naranjas las sonrisas/

Naranja las caminatas nocturnas por el Rimac
y ese río entusiasmado que te hizo crecer la
cabellera
y la de trescientos amigos ensangrentados.
Beso ahora tu recuerdo.
Todos los muros metálicos de la tierra han
desaparecido.
Del dos de junio al diecinueve de junio
no hay ningún abismo,
sólo gladiolos,
un viejo candil atado a miles de caballos,
un himno estallando en la boca de los waris
o de los chasquis redentores.
Una luz,
una larga pincelada tuya sobre el crepúsculo
a través de los barrotes.

Monje de los almendros
la lluvia te bañara por siempre
regará tu cuerpo
y renacerá en ti el mismo viento que izó tus puños.

Por eso
siempre mereciste el agua del mar/ las estepas
repletas
de sol/ una noche de otoño con guirnaldas/ un
olivar/
un ruiseñor cruzando el bosque/

Eso y una bandera mereces
porque para siempre los muros de la tierra han
desaparecido.


Félix Adolfo Rebolledo Herrera, estuvo siempre a la altura de una ética histórica y estética: Que el esteticista Dios lo tenga en su gloria, y que sus artificios plásticos sigan sensibilizando los iconoclastas y cíclicos espíritus epocales.


1. Rebolledo Herrera, Lelis (Benjamín Walak). Félix Adolfo, testimonios y utopías, p. 2. Katakaos/ 2 de junio del 2000.
2. Rebolledo Herrera, Lelis (Benjamín Walac). Félix Adolfo, p. IV. Katakaos 2 de junio del 2003.
3. Ibíd., p. IV.
4. Ibíd., p. III.
En la fotografía aparece Félix Rebolledo.

EL KORTE FINAL


En homenaje al poeta Lelis Rebolledo y al pintor Félix Rebolledo, este viernes 27 y sábado 28 de agosto se desarrollará el recital poético El korte final; la cita es en el auditorio de la Pinacoteca municipal de Piura, a las 7.00 p.m. Este evento contará con la participación de destacados poetas de la ciudad de Piura, Chiclayo, Trujillo, Huamachuco, Lima y Huancayo.

Programa

Viernes 27 de agosto de 2010

7:30 – 7:45
Bienvenida , palabras de apertura
Abel Cisneros
Explicación de la metodología

7:45 -8.00
Ponencia “Panorama de la Literatura Piurana”
Edgar Fabián Bruno Remigio

8:00-8:40:
Edgar Fabian Bruno Remigio
Danitza Crossby Garrido
Javier Vilchez Juarez
Hugo Velasco Flores

Cada poeta tendrá un límite de 10 minutos para leer su poesía.

8:40-9:00
Música Trova
Adrián García, Mario Olázabal y “Vainilla”

9.00 – 9.30m
Paúl Orlando Vera
Erika Aquino
Johnny Barbieri

Cada poeta tendrá un límite de 10 minutos para leer su poesía.

9:30
Cierre del Primer día
Abel Cisneros

Sábado 28 de Agosto del 2010

7:30 – 7:45
Bienvenida , palabras de apertura
Abel Cisneros

7:45 -8.00
Ponencia “Panorama de la Literatura Trujillana”
Karina Luz Bocanegra

8:00-8:40
Karina Luz Bocanegra
Victoria Larco
Martín Córdova Bran
Stanley Vega

Cada poeta tendrá un límite de 10 minutos para leer su poesía.

8:40-9:00
Música Trova
Mario Tabra y Mario Barrenter

9.00 – 9.20
Reconocimiento al poeta Lelis Rebolledo y al artista Félix Rebolledo
a cargo de la Asociación de Cultura Sicanni

9.20 – 9.50
Matilde Granados Requejo
Lúber Ipanaqué Navarro
Jimmy Marroquín

Cada poeta tendrá un límite de 10 minutos para leer su poesía.

9:50
Cierre del recital y palabras finales
Abel Cisneros

domingo, agosto 08, 2010

DE YA NO LLOVERÍA PARA JULIO A WALAC



Ha construido un universo propio, su escritura logra plasmar con fidelidad la adolescencia tierna y agreste. Su tercer libro Walac, confirma el reconocimiento en la literatura peruana de los últimos días.

Cosme Saavedra Apón, es sin temor a rectificarme, el profeta de las letras piuranas, con mayor eco, después de Miguel Gutiérrez y Cronwel Jara. El 2do puesto en el Concurso de Cuentos Crisol, a los 25 años, y la mención honrosa en el Concurso 2008 palabras de Editorial Mesa Redonda, Starbucks Coffe Y Zeta Bookstore, son algunos de sus logros que le abrieron la puerta principal de la Feria del Libro de Lima, en la cual se ha presentado en las dos últimas ediciones.
En el 2007, “Ya no llovería para julio”, recoge el texto del mismo nombre que le concedió el 2do puesto en el concurso de Crisol. Este libro es la primera entrega de su obra total llamada Historia General de la Ajorca, posteriormente vendría “El Curso de las Estelas”, para beneplácito de quienes esperamos la continuación del relato máximo de este escritor. Cuando esperamos la tercera entrega de la pasión de la rubia y púber Mariana, Cosme Saavedra nos esquiva con una publicación para un público infantil.

Su tercera pública, merece atención al ser un quiebre en esa secuencia de entrega de la saga de la Ajorca, pero también al ser el primer libro de este escritor piurano, impreso por una editorial de la capital, posibilitando el ingreso de sus textos a ciudades como Trujillo, Cajamarca, Ayacucho y Lima. Walac es un libro para niños, y para quienes quieren no dejar de serlo. Es la historia de una búsqueda, de un descubrimiento y una verdad.

Singular como siempre, Cosme aborda ahora el universo infantil complementado muy bien con la creencia de los abuelos, así encontramos a Manuel, Carlos, Lorenzo y Katy emprendiendo la búsqueda del tesoro de Walac. Es una historia que presta algunos elementos a las matemáticas para enseñarnos que las diferencias no son tan reales como muchas veces creemos.

Una vez más, el personaje femenino cobra mayor fuerza y presencia, Katy no es reflejo del sexo débil, sino por el contrario es la imagen de la rebeldía de una niña que no se acomoda a lo establecido socialmente para ella. Es la mujer capaz de retar a los niños a pelear por el honor. Manuel, Carlos y Lorenzo son elementos con características propias también, pero no de mayor protagonismo del que posee Katy.

La búsqueda del tesoro de Walac pasa por descifrar enigmas que permiten conocer la cultura de los antiguos habitantes de estas tierras, pero ese descifrar misterios, es parte de un autodescubrimiento de los personajes, es sin duda una reflexión de la consolidación humana de los niños a través de valores inherentes a la persona y a su instinto de convivencia.

Walac, felizmente no es un libro para todos, es un libro para niños y para quienes creemos que la buena literatura aún es posible en Piura. El reconocimiento justo a Cosme Saavedra por este nuevo libro y esperemos que pronto lo comparta con la colectividad de esta tierra solar.